martes, 19 de enero de 2016


LA CONTRADICCIÓN DE UNA VIOLENCIA CORRIENTE EN UN PAÍS QUE BUSCA LA PAZ


"La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad." 
(Juan Pablo II)



En el año 2014, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) registró  por muertes violentas una tasa de 52,92 casos por cada 100.000 habitantes; el homicidio según la manera de muerte ocupa el primer lugar . Los años de vida potencialmente perdidos fueron 900.878 años  y 371.142 años de vida saludables por lesiones no fatales. Es la gran conclusión del estudio Forensis  que el INMLCF resume lo sucedido en el año 2014 en Colombia.

Al buscar las comparaciones con otros países ; pareciera que esa violencia estadísticamente ha disminuido; sin embargo la percepción es que seguimos matándonos; en ese mismo periodo la organización mundial de la salud muestra a Honduras como el país más violento de América con 103 muertes por 100000 habitantes ; mientras que el más bajo es Chile en la región  con 4,6 . Pero no obstante aun el avance del siglo XXI ad portas del proceso de paz; la violencia en nuestras calles nos están arrebatando como muestran estos datos muchos años de vida saludable.

Esta carga de patología con un importante origen social, salpicado de una delincuencia común que se nutre de la entropia del control  en las calles  y de una justicia para el ciudadano común a veces tardía o tan burocrática que alienta la  comisión de los delitos.
Pero el perfil epidemiológico se complica con los accidentes de tránsito que por el compromiso que adquirió el país  Colombia   a nivel mundial  con el  decenio de la seguridad  vial pareciera no estar lográndolo pues se ha incrementado de 12,9 a 13,4 por 10000 habitantes entre lo publicado en 2005 y 2014 respectivamente.





Quizás podríamos decir que estamos en una epidemia de "trauma de alta energía"  que  con estos referentes oficiales de estadísticas debemos pensar que esta pasando con estas víctimas no letales, donde están siendo atendidas, con que niveles de calidad y sobretodo como son los desenlaces de estas intervenciones en términos de resultados clínicos y medidas en capacidad de lograr proyectos de vida. 

Es un hecho  que esas cifras de años de vida potencialmente perdidos son un escándalo para una sociedad que en forma progresiva sigue buscando un sistema de salud que además de cobertura, eficiencia, sostenibilidad y modelo de atención ; logre impactar los efectos devastadores de esta violencia. Que hacer para lograr los atributos de la paz ?


Que hemos avanzado en el manejo pre-hospitalario del trauma?, cuantos pacientes logramos llevar a los centros especializados en la "hora " de oro? ,donde y cómo deben tratarse estos pacientes ? , a que tecnología están accediendo esos heridos? ,  como lograr fomentar el desarrollo de nodos de investigación que generen centros de excelencia geo-referenciados en trauma y rehabilitación para tantos colombianos víctimas de la violencia "corriente", como demostrar que el trabajo interdisciplinar puede generar resultados en los pacientes que no puede ni debe ser medido con el bajo costo de un pago por evento de cualquier asegurador ; sino en los años de vida ahorrados en discapacidad para nuestros compatriotas. Es probable que por más esfuerzos que hagamos no podremos "empaquetar" el remedio a la violencia corriente y tengamos que continuar re-pensándonos políticas de salud pública en el contexto de la promoción y prevención de esa violencia y como innovar en el tratamiento y rehabilitación de tantos ciudadanos que se enfrentan aleatoriamente al salir de su casa cada día. Definitivamente es una siniestralidad alta que es clasificada como enfermedad general; pero que impacta el desempeño laboral y a largo plazo el crecimiento país medido en esa productividad laboral pérdida

Los anónimos  de muchos pacientes con traumas craneoencefálicos, raquimedulares, politraumatismos, lesiones vasculares complejas , amputaciones traumáticas  son representados por un Alexis Viera o por un Jefferson Herrera; debemos buscar entonces la posibilidad que todos esos esfuerzos sean la paz que buscamos que nos impregna de : verdad, justicia amor y libertad.










sábado, 17 de octubre de 2015

BIOÉTICA DE LA ENSEÑANZA CON PACIENTES:
HOSPITALES UNIVERSITARIOS GARANTES DEL RESPETO POR EL PACIENTE



Por ser el cuerpo parte de la intimidad, el pudor
se muestra entonces como resistencia a la desnudez,
como una invitación a buscar a la persona
más allá de su cuerpo. Mediante el acto y el gesto
pudoroso, tan cercano aquí a la vergüenza, la persona
expresa una negativa a que su cuerpo sea
tomado, por así decir, sin la persona que lo posee,
como una simple cosa (Yepes, R)



Al pasar el vestíbulo de un Hospital Universitario ; el paciente sabe y entiende que tendrá que enfrentarse en mayor o menor medida al escrutinio de sus dolencias con un enfoque  asisitencial múltiple y lleno de miradas. Es decir será objeto de enseñanza de personal en formación en el área de la salud.

La pregunta es :  Si quienes son docentes tienen claridad en los derechos de los pacientes en cuanto a que no solo encontrar al paciente en una camilla en un hospital universitario le da libertad para preguntarle en forma repetitiva, exponer su historia clínica, acercarse con grupos de estudiantes, permitir que sea examinado por muchas manos y finalmente que su actitud sea sumisa y complaciente con el acto de enseñar ?





Acá puede aparecer una relación médico-paciente instrumentalizada, un acto médico que puede generar asimetría en cuanto a la posición dominante puede generar presión indebida al favorecer una transmisión de supremacía sobre el paciente que por su condición debe aceptar su posición en el proceso educativo.  Lo anterior quizás se da por hecho y no se discute, no se cuestiona y muchas veces no se modifica. Es frecuente encontrar profesores que ante la negativa de un paciente de someterse a la presencia de personas en formación ; recibe una frase desobligante o agresiva del docente que se resume en :- Ud no sabe que esto es un Hospital Universitario?

Quiero confirmar la importancia del modelo del Hospital de enseñanza; pero llamar la atención que no puede ser el mismo Hospital de finales del siglo XIX  que inició William Osler; es decir un escenario que mezclaba la asistencia con la docencia sin clarificar muy bien los roles y sin tener explícitos los deberes y derechos de los pacientes.

En pleno siglo XXI los escenarios hospitalarios son muy diferentes; hoy se manifiestan como organizaciones con protocolos, guías de manejo, sistemas que mejoran la seguridad del paciente , indicadores que motorizan su desempeño y finalmente se ha hecho real el concepto de la humanización. 





Por estas razones no cabe en ningún raciocinio que al mencionar : Hospital Universitario; sea un sinónimo de avasallamiento de los derechos del paciente y su familia.
Para quienes ejercen la medicina en este entorno es un imperativo ético el lograr transmitir a sus estudiantes que antes de llegar a ver la historia clínica, realizar un examen anatómico, evaluar un resultado de laboratorio o dar una opinión terapéutica. El personal de salud debe tener claro que debe haber un consentimiento por parte del paciente y una aceptación real de lo que va a a ser sometido y una vez hecho ese contrato "docente" el abordaje del paciente debe ser delicado, respetuoso y lleno de oportunidades que confirme al paciente del valor agregado que le aportó ser parte de ese momento docente. Los estudiantes aprenderán a verse reflejados en el otro ; siendo coherentes con el principio de correspondencia ante el dolor y el sufrimiento de quienes permiten que desde ese instante biográfico; otros aprendan con su experiencia.

Por esto los Hospitales Universitarios deben tener un manual que asegure los roles docentes, una reglas de delegación basadas en las competencias a buscar o en la malla curricular que sustente o no ciertas aproximaciones al paciente, momentos de comunicación con los pacientes donde se haga explicito la solicitud del consentimiento para hacer parte del acto docente, la posibilidad de negarse a participar o en procesos docentes o de investigación, se deben garantizar escenarios que favorezcan el pudor de los pacientes, el control del ruido, etc

Los Hospitales Universitarios deben lograr mostrar que ademas de concentrar el conocimiento científico, la tecnología de punta y la experiencia que se convierte en evidencia; son los mejores escenarios que respetan y garantizan el respeto por la dignidad de la persona humana. Hacer algo diferente se convierte en contradicción y no asegura la transparencia del acto hipocrático en su inmensidad.

En resumen los Hospitales dedicados a enseñar deben ser organismos virtuosos, vivos por su razón de ser y capaces de lograr ante todo la curación de la enfermedad, la formación de quienes allí acuden y poder ser garantes del respeto por la persona vulnerable que enferma allí acude buscando consuelo, apoyo y salud.